Hola, me llamo María.
Crecí en Pozoblanco (Córdoba), donde la creatividad siempre estuvo muy presente en casa. Alrededor de la mesa camilla de mi abuela convivían la pintura, la costura, el bordado y la escritura. Crear nunca fue algo extraordinario, sino una forma de pasar el tiempo, compartir y cuidar los pequeños detalles. Creo que esa manera de entender la vida sigue muy presente en mi pintura.